lunes, 16 de enero de 2012

Hambruna: Un doloroso sello más del fracaso neoliberal en México.


Por: Alfredo Rdz. | Twitter: @alfredordz_

En un país como México, abundante en recursos naturales, con climas tan diversos y propicios para muy variadas actividades productivas, con inmensas zonas de campo fértil (aunque hoy en el total abandono), es ofensivo y doloroso que haya personas que tengan que recurrir al suicidio por la horrible desesperación a la que los arrastra el no contar con el alimento para dar de comer a sus hijos.

La nota que le dio vuelta este pasado fin de semana a la red, sobre los suicidios de indígenas rarámuris en la Sierra Tarahumara por la hambruna que allí se vive es un fiel y crudo reflejo del rotundo fracaso del actual modelo económico, basado en la vil rapiña y el saqueo en beneficio de unos cuantos. Solamente los cínicos y descarados pueden atreverse a hablar de avances en el país cuando tenemos a millones, y no sólo en la Sierra Tarahumara, muriendo de hambre.

En el país hay aproximadamente 23 millones de personas en pobreza alimentaria, y solamente de 2008 a 2011 se sumaron a esta crítica situación 3.7 millones, eso significa que más de 1/5 parte de la población no cuenta con el mínimo indispensable de alimentos para una supervivencia elementalmente aceptable.

Son verdaderas cifras de terror, que llevan a una profunda indignación a cualquier persona con un mínimo de decencia y respeto por la vida de sus semejantes.

E indigna de igual modo saber que la actual precandidata y posiblemente futura candidata oficial panista a la presidencia, Josefina Vázquez Mota, pretenda cínicamente presentarse como una posibilidad de cambio, de solución a los terribles problemas que afronta el país, cuando ella ya fue Secretaria de Desarrollo Social, precisamente la figura que dentro del gabinete es en teoría la principal encargada de combatir la pobreza en el país, y desde la cual evidentemente no pudo, ni supo, ni quiso ayudar a millones a salir de la pobreza y la marginación. 

No hay que darle demasiadas vueltas, lo hemos dicho en innumerables ocasiones, este modelo está rotundamente fracasado, sólo ofrece ventajas a unas cuantas familias de oligarcas que viven de la explotación de las mayorías, mayorías que son arrojadas a la desesperación por el hambre, el frío y el total y absoluto abandono.

La política económica impuesta en México desde hace tres décadas por los organismos financieros de la parásita banca internacional a través de sus dos partidos (PRI y PAN) que en los hechos fundamentales se comportan como primos-hermanos no solamente es injusta, va mucho más allá de eso, es abiertamente genocida y criminal, pues literalmente le anula la posibilidad de vida y desarrollo a millones de seres humanos.

De ahí la importancia de una verdadera insurgencia ciudadana en este 2012 que instale en el poder un proyecto que rompa rotundamente con este actual modelo, que centre su visión en el desarrollo y el máximo bienestar posible de la persona por sobre los intereses mezquinos de una minoría.

O le damos paso a la construcción de un Estado social de Bienestar que empiece por aliviar poco a poco el inmenso dolor que ha dejado el neoliberalismo o seguimos por el camino del crecimiento de la miseria y la desigualdad.

Esas son las dos alternativas que convierten el siguiente proceso electoral en una elección litera entre la vida o más muerte.

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