lunes, 17 de marzo de 2014

Política económica del PRIAN es copia fiel de la que se aplicó en el porfiriato: AMLO

La política económica implantada en México es copia fiel de la que se aplicó en el porfiriato, pero aunque parezca increíble, lo que ha sucedido en materia de deshonestidad en el actual periodo neoliberal no tiene precedente. En estos tiempos, el sistema en su conjunto ha operado para la corrupción, y los poderes político y económico “se han alimentado y nutrido mutuamente, y se ha implementado como modus operandi el robo de los bienes del pueblo y de las riquezas de la nación”, señala Andrés Manuel López Obrador.

En un recuento desde el inicio de la dictadura de Porfirio Díaz hasta nuestros días, en su nuevo libro titulado Neoporfirismo. Hoy como ayer –que este lunes presentará en el Teatro de la Ciudad de México, a las 18 horas–, el ex candidato presidencial considera indispensable “derrocar el régimen del PRIAN”, abolir lo más pronto posible las llamadas reformas estructurales, revertir las privatizaciones y recuperar los recursos naturales y los bienes de la nación.

Lo anterior, porque considera “inocultable que el modelo económico de marras o, mejor dicho, la política de pillaje, se ha traducido en un rotundo fracaso en términos de bienestar colectivo y ha producido la ruina del país.

En vez de avanzar en lo económico, social, moral y político, hemos retrocedido, porque el supuesto nuevo paradigma, como le llaman, fue diseñado con el único fin de favorecer a una pequeña minoría de políticos corruptos y delincuentes de cuello blanco que se hacen pasar por hombres de negocios.

Asimismo, asegura que con desfachatez se dice que se trata de la modernidad, cuando en realidad es volver a una de las épocas más siniestras de la historia de México. Toda su estrategia consiste en regresarnos al pasado para quitarnos el futuro, añade.

En su libro, López Obrador cuestiona también las reformas estructurales aplicadas por el PRIAN –algunas de ellas, como la educativa, también avaladas por legisladores del PRD– y enfatiza en la reforma energética, con la advertencia de que las modificaciones al artículo 27 de la Constitución significan otorgar contratos de utilidad compartida en la exploración y perforación de pozos petroleros, y cuyo desfalco, sostiene, se pretende compensar con la reforma fiscal.

El aumento de impuestos y el déficit político permitirán obtener de los bolsillos de los mexicanos, y endeudando al país, 500 mil millones de pesos, cantidad equivalente a lo que tienen planeado entregar en utilidades a las compañías petroleras extranjeras, subraya.

Además, resalta que con la reforma al artículo 28 constitucional dejaron el camino abierto para privatizar la refinación del petróleo, la petroquímica, el gas, la industria eléctrica, así como la distribución, la comercialización y el transporte de los energéticos.

En lo que es su décima obra editorial, el presidente del consejo nacional del Movimiento Regeneración Nacional plantea una serie de preguntas a los defensores del régimen político, como: ¿en qué se beneficiaron los mexicanos con la privatización del sistema de telecomunicaciones? ¿Qué beneficios se han obtenido del monopolio de los medios de comunicación, cuyos concesionarios han recibido dinero a raudales del presupuesto público? ¿En qué se avanzó con la privatización de los Ferrocarriles Nacionales, si en 20 años las empresas extranjeras, además de que no han construido nuevas líneas férreas, eliminaron los trenes de pasajeros y cobran lo que quieren por el transporte de carga? ¿Cuál ha sido el beneficio para los mexicanos con la entrega de concesiones por 62 millones de hectáreas, 30 por ciento del territorio nacional, para la explotación del oro, la plata y el cobre?

López Obrador apunta en el texto que hoy, como en el Porfiriato, las tierras, las aguas, los bosques, las minas, los ferrocarriles, el petróleo, la electricidad y otros bienes colectivos se han entregado a particulares, nacionales y extranjeros.

Señala que la salida de la crisis de México está en retomar el ensayo democrático de (Francisco I.) Madero, agregando la práctica de la honestidad y la justicia, hasta que estas virtudes se arraiguen y conviertan en cultura, porque sólo así podrán ser erradicadas la desigualdad y la miseria pública.

Considera que en la actualidad es “indispensable derrocar el régimen del PRIAN, como se hizo con Porfirio Díaz, pero sin violencia... Es ilógico pensar que con la misma política económica y las reformas neoporfiristas podremos los mexicanos superar la decadencia. Por el contrario, y duele decirlo, mientras no haya un cambio de fondo, México se seguirá hundiendo”.

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